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Críticas, textos propios, notas periodísticas
2002 | 2003



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El colectivo de arte Escombros
y sus intervenciones públicas

Autora: María de los Ángeles de Rueda.
Facultad de Bellas Artes. Universidad Nacional de La Plata
El colectivo de arte Escombros y sus intervenciones públicas


Publicado en: EnIAD - IV Encuentro de investigación en arte y diseño
UNLP- Fac. de Bellas Artes


Resumen

El trabajo se inscribe en la investigación que se lleva a cabo bajo mi dirección, titulada: Arte, Imaginario y Espacio Público: la construcción de una teoría integrada, perteneciente al Programa de incentivos de la UNLP, FBA.

A partir de la distinción de: el Arte Público y Arte en Espacios Públicos, se estudian las producciones contemporáneas que han ocupado los escenarios urbanos en manifestaciones efímeras, participativas y conceptuales. Se ha denominado a estas prácticas intervenciones urbanas y / o ambienta-les, como una forma de comportamiento ampliado del arte de las últimas décadas del siglo XX y principios del nuevo milenio.

Como ejemplo de ello se presenta en estas páginas el colectivo de arte Escombros fundado en la ciudad de La Plata, en donde realizan la mayor parte de sus proyectos. Aquí se trata de caracterizar la relación de las producciones con el entorno urbano y social en términos generales, teniendo en cuenta los mecanismos utilizados, el rol activista de los artistas y la implicancia del público como la tensión política o social que se genera y los efectos esperados o bien deseados en los participantes de cada acción.

Introducción

El texto participa de los desarrollos del Proyecto de Investigación acreditado por la UNLP, Programa de Incentivos, con el tema: Arte, Imaginario y Espacio Público: la construcción de un marco teórico integrador, bajo mi dirección.

Al comenzar la investigación surgieron varios subtemas que fueron abordados por los diferentes integrantes. Uno de ellos es el estudio de las producciones artísticas consideradas callejeras, de carácter efímero y generalmente colectivas, que han irrumpido en los últimos años. Grupos de arte que exceden ese campo y comprometen otros temas sociales. En este sentido, mi tarea consiste en historiar y analizar las propuestas llevadas a cabo por el Grupo Escombros de La Plata.

Uno de los lineamientos teóricos que trazamos en los comienzos de la investigación fue la implicancia de los términos. Hablar de Arte Público o Arte en Espacios Públicos remite a ciertas prácticas artísticas que dialogan o intervienen en las prácticas políticas y sociales.

La tradición del arte público pareciera pensarse dentro del sistema artístico-monumento, mural, mientras que el arte que interviene en el espacio público urbano connota ejercicios contemporáneos de ocupación, modificación, reclamo, activismo en los escenarios no convencionalizados, y por otra parte formas de producción y circulación diferentes, las que se han dado en llamar intervenciones en espacios públicos.

Lugares y modos

Diferentes investigadores y productores consideran que los años inaugurales de redefinición de un arte callejero, activista, son los sesenta. Se piensa y practica la cultura urbana, las transforma-ciones en la ciudad son objeto de reflexión; los estudios comunicacionales empiezan a dimensionar el-los espacios en tanto elementos constitutivos de las relaciones; la crisis presentada por el arte, la explosión de distintas categorías artísticas retoman el valor instrumental/procedimental en el interior de los contextos urbanos convirtiendo a la ciudad en un soporte primario, ofreciendo una nueva definición del lugar y de la comunicación urbana.

La feminista Lucy Lippard (guerrilla girls) habla de Arte del Lugar, como aquel que hace frente a las concepciones ahistóricas de la sociedad actual y su desvinculación con problemáticas sociales; aquellas prácticas artísticas que exploran la ciudadanía y sus roles, en algunos casos con la urgencia de alzar la voz por la necesaria vinculación de la experiencia estética con la política y los temas sociales.

El lugar es así un emplazamiento social con un contenido humano. Espacios significativos a partir de una experiencia colectiva vivida; construcción espontánea o pautada, según el caso que invierte, completa, agrega, simetriza las relaciones entre los habitantes, entre aquello considerado lugar y no-lugar, espacios llenos y vacíos. Algunas prácticas contemporáneas proponen reinstaurar la dimensión mítica y cultural de la experiencia pública ayudando a que el paisaje social adquiera el sentido latente de lugar. Ejercicios identitarios a partir de la recuperación de la memoria barrial, por ejemplo. Otras, ofrecen operaciones más momentáneas, de irrupción, pero que en un tiempo más extenso, participan en la construcción de una imagen territorial.

Cuando se habla de Arte Público el peso de la definición se deposita en la tradición del monumento público, escultura o muro, y sus variaciones contemporáneas. Lo cual ha llevado a la constitución de organizaciones públicas y privadas, del tipo agencias, para reglamentar y subvencionar proyectos, para emplazar obras en espacios públicos, con la finalidad de embellecer, conmemorar, identificar, ponderar la ciudad, consensuado o no con la ciudadanía.

Paloma Blanco traza dos genealogías sobre el tema. La primera se centra en la historia del Arte Público cuyo punto de partida es el minimalismo y la vanguardia fría. En esta línea se incluye lo mencionado en el párrafo anterior.

La segunda, comprende la historia del arte crítico, del llamado arte de acción, de prácticas calientes relacionadas con el arte politizado de los ’60 y ’70. Parte del conceptualismo, las performances, las intervenciones callejeras y las prácticas feministas. Los comportamientos artísticos expansivos que pretenden ir constituyendo una esfera pública de oposición. El artista de la primera genealogía trabaja como un experimentador y comunicador de símbolos y representaciones en la esfera pública. El artista de la segunda historia es analista y activista. El artista como activista se convierte en coordinador de prácticas para un cambio asumiendo el rol de ciudadano activista.

“En la medida que este activismo se ha visto por necesidad estrechamente relacionado con la creación de imágenes legibles y efectivas, podemos llamar a este nuevo estilo de política-activismo cultural. Este puede definirse de una manera sencilla como el uso de medios culturales para tratar de promover cambios sociales. Relacionado con los programas activistas iniciados por artistas, músicos, escritores y otros productores culturales, tal activismo señala la interrelación entre la crítica cultural y el compromiso político”.

El arte activista es procesal, tanto en sus formas como en sus métodos, en el sentido de que en lugar de estar orientado hacia el objeto o el producto cobra significado en la realización y recepción. Abordaremos más adelante algunos de los ejemplos ofrecidos por el colectivo de arte Escombros.

Escombros y las intervenciones. Se emplaza casi siempre en lugares públicos (Escombros ha intervenido e interviene en canteras abandonadas, las calles de la ciudad de La Plata, plazas, el bosque, entre otros lugares y no-lugares). Luego, de la intervención temporal, su condición es efímera (Escombros propone convocatorias de media o una jornada) o presenta cierta continuidad por las actividades de difusión en los medios de comunicación masiva. Se emplean técnicas y soportes de los medios masivos establecidos cambiando las intenciones usuales de las formas comerciales. Finalmente, se distinguen por la colaboración en la ejecución tomando importancia en la investigación preliminar y la organización de los participantes: se pretende un arte de todos a partir de una coordinación. Estas son algunas características que se pueden verificar en las acciones y convocatorias del Grupo platense Escombros.

El mismo fue fundado el 9 de julio de 1988. Actualmente está integrado por Horacio D’Alessandro, David Edward, Luis Pazos y Héctor Puppo. Se suman, esporádicamente, colaboradores, artistas y público en sus diferentes acciones y experiencias.

La historia reciente del arte argentino, a través de escritos para catálogos, artículos y publicaciones, ha incluido al grupo dentro del Arte de Acción. Los artistas que integran el colectivo se definen como artistas de la calle. Las intervenciones en el espacio público siempre enfatizan los aspectos residuales: somos artistas de lo que queda; desde el punto de vista de su inserción espacial, la calle como los lugares abandonados o vacíos se constituyeron como escenario de sus realizaciones.

Indagaron sobre la sociedad y sus diferencias incorporando elementos de la antropología, la sociología y la ecología. Y asumiendo también las contradicciones de todo artista en la sociedad contemporánea, aunque siempre puede darse una distancia entre los enunciados propuestos y sus realizaciones, una de las constantes que los caracteriza es la no comercialización de sus obras o registros, el acercamiento concreto con la gente, revelado tanto en la participación activa de ésta, como en las dona-ciones o trabajos del grupo a entidades barriales, comedores infantiles, hogares de chicos de la calle.

Las intervenciones son realizadas en una primera etapa en los espacios públicos marginales, actualmente ocupan plazas, teatros, calles, en el centro de la ciudad o en los barrios alejados. La materia es variada, utilizan su propia corporeidad, el registro fotográfico como monumento y documento, el transeúnte como objeto y sujeto. Los integrantes del grupo piensan en su poética como en un acto de libertad realizado por el artista asumido como superviviente de una sociedad derrumbada. Las producciones resultantes van construyendo su sentido a partir de la experimentación y la participación de los receptores que por su parte se constituyen en artífices voluntarios del acto creativo. El escombro, la rotura, la vulnerabilidad, se presentan como elementos metafóricos elementales del hombre en el mundo actual, en la Argentina, en una sociedad que convive críticamente con la precariedad, en la que la condición de lo efímero no es una postura post sino una marca contundente de la realidad que se construye cada día.

Las acciones artístico-comunicacionales sustituyen el objeto “arte” por el concepto-proyecto puesto en marcha en un tiempo y espacio momentáneo, el accionismo se vuelve performativo. “El Grupo Escombros comienza sus actividades reclamando la inserción en el espacio público. En 1988 se apropia de un espacio debajo de una autopista con una exposición de Pancartas. Al año siguiente, inaugura el Centro cultural Escombros en una calera dinamitada y La ciudad del arte en una cantera abandonada, convocando a cientos de artistas a manifestarse sin restricciones estéticas’.

En mayo de 1991 Escombros realiza el objeto de conciencia El gran sueño argentino. Un objeto múltiple que consiste en una caja contenedora de escombros del ex Albergue Warnes. El grupo envasa 500 escombros en cajas de cartón de 10 x 5 x 5 cm con una etiqueta que dice “Como todos los grandes sueños argentinos el Albergue Warnes fue abandonado, olvidado y reducido a una ruina. El lugar que iba a ser el hospital de pediatría mejor equipado de América Latina terminó siendo el testimonio más patético de todas las enfermedades: la pobreza”. El gran sueño argentino fue distribuido a 300 personas de la cultura, expresando en la entrega la idea de resto de lo que fue un símbolo de la cultura argentina.

Los objetos de conciencia se materializan también como afiches o carteles en el espacio público-urbano. Utilizando el medio efímero y eficaz de la publicidad callejera, producto de la modernización de las ciudades, Escombros hace uso de la tradición contestataria del medio gráfico urbano y lo presenta como objeto-soporte múltiple concientizador para una lectura tanto rápida como contundente. Las paredes, como en todas las épocas, portan discursos significativos: el 24 de marzo de 1996 realiza el afiche 1976 - 24 de marzo - 1996. Mil cien ejemplares de 1,46 x 1,10 cm en blanco y negro con un fragmento de La estética de la solidaridad. Se fijan 500 en la ciudad de La Plata y se distribuyen los restantes. Reducido se reproduce en el diario El Día. Para la misma fecha realiza el afiche 24 de marzo de 1976, para la empresa Goa, publicidad en la vía publica, con una imagen del libro Visión de la ciudad y un texto del segundo manifiesto.

El 1º de mayo de 1996 realiza el afiche 1º de mayo-desocupación. Se distribuyen 1000 ejemplares de 66 x 46 cm en blanco y negro con un texto del segundo manifiesto La estética de la solidaridad. “Escombros a través del Arte solidario intenta cuidar la vida en todas sus formas (...) El Arte solidario es una de las formas de la nueva educación pública(...)’’.

Las acciones y producciones de los últimos años realizadas en las calles se pueden sintetizar con el término intervenciones urbanas o ambientales. Como ya se describió, en general exceden lo estético y plantean una actitud política. La irrupción en un espacio de tránsito, anónimo, o neutro, establece un campo tensional entre quienes ocupan el lugar y quienes pasan, indiferentes o no, por ese no-lugar vuelto significativo. La comunicación se establece a partir del contacto que unos y otros participantes establecen.

En este sentido la actitud comunicacional de Escombros en las irrupciones públicas ha sido eficaz. Generalmente el grupo apela a consignas simples, a juegos de ironía comunes, mostrando una cotidianidad, por momentos alterada, por momentos directa. Dentro de esta modalidad podemos considerar la participación en enero de 1999 en el Homenaje a José Luis Cabezas que realiza la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, a dos años de su asesinato, con la obra La mirada de José Luis. Mil banderas con la imagen de los ojos de Cabezas y una placa de mármol con un poema.

Otra forma de intervención es presentada a través del señalamiento. Recordemos que un pionero de esta práctica en la ciudad de La Plata fue Edgardo Antonio Vigo, a través de su obra Manojo de Semáforos en 1968, provocando una modificación en la percepción del entorno. Escombros ha realizado desde su comienzo esta forma, como por ejemplo: Señalamiento ecológico Crimen seriado II, realizado en 1997 con el objetivo de evitar la tala de eucaliptos en un predio destinado a la instalación de una estación de servicio en el Camino General Belgrano, en City Bell. Ese mismo año proponen el Señalamiento ecológico Envenéname. Entiérrame. Olvídame, en apoyo de los vecinos que se oponían al entubamiento del arroyo Don Carlos, en Gonnet, La Plata. Un año más tarde en el Jardín Zoológico el Señalamiento ecológico Camposanto, clavan treinta cruces de madera, de 0,60 x 1 m pintadas en color blanco, cada una con el nombre de una especie en peligro de extinción y un cartel con la leyenda sobre el camposanto.

En este contexto estético-político Escombros recibe la invitación a participar en la VII Bienal de Arte de la Habana en 2000, dentro de la selección de artistas argentinos; el envio fue objeto de intervención a la vez, presencia y acción desencadenada en la calle, con protagonistas ocasionales. La obra presentada fue Regalo: un container de 2,50 x 2, 50 x 6 m con un moño gigante amarillo cubierto con etiquetas que indican contenidos tóxicos más una tarjeta con la frase: “Con los mejores deseos, para nuestros amigos los países del Tercer Mundo. Las naciones ricas”. Durante los días transcurridos el grupo entregó al público reproducciones de la tarjeta a manera de postales. El efecto rápido invitó a la reflexión, al debate. Las postales ofrecidas convocaron a una obra dialógica, encadenando acciones y sentidos previstos y otros sorprendentes hasta para sus creadores. Una vez más el objeto dejó paso a la acción comunicativa.

En esa misma dirección las intervenciones de 2002: El bosque de los sueños perdidos, Bosque de La Plata, y El sembrador de soles, Plaza Islas Malvinas, entre las recientes convocatorias propiciaron el encuentro de la esperanza y la creación colectiva, como también la solidaridad, puesto que el ciclo se completa con la donación de las obras a diferentes hogares de chicos de la calle, (quienes a su vez tienen un protagonismo en las acciones).


Conclusión.


Las intervenciones llevadas a cabo por grupos como Escombros actualizan elementos utópicos, particularmente la intención de integrar el arte con la vida. Aunque todo en la contemporaneidad es hibridación y los límites se vuelven confusos, lo estético se involucra en lo social. El espacio es pensado como acto de libertad. La calle es un lugar, en el sentido antes mencionado, que en su aparente desorganización genera una diversidad de voces y experiencias, distribuye roles y homogeiniza a la ciudadanía.

Este colectivo se inscribe en una serie de prácticas artísticas y de activismo político-social que han recorrido diferentes caminos y desplazamientos. Ampliando contextos, interviniendo de tal manera que se intenta superar los modelos clásicos de organización, donde el esquema artista-autor y obra-público quedan atrás. Ante la estética del objeto y la contemplación, Escombros elige la acción, los lugares-otros, la producción del accionista-operador y el receptor-operador. La estética de la acción intenta despertar actitudes generales extendiendo la experiencia estética a otros espacios. La propuesta generada se completa con la participación directa o diferida, más que con la realización de un evento acotado. Así nos encontramos en el trayecto del grupo con pasos, momentos o temporalidades de un proyecto que va irradiando sentido a partir de “lo que queda” hacia “un arte solidario”.

La estética de lo roto se plantea la recomposición de los pedazos del hombre moderno y sus expresiones artísticas. En la sociedad del desecho y la fugacidad proponer un arte a partir de esos componentes recomponiendo críticamente los despojos. De esta manera se avanza a la estética de la solidaridad, desarrollada en el segundo manifiesto del grupo en 1995. La estética de la solidaridad expresa la ética de la solidaridad: el artista solidario crea para el débil, para el diferente, para el no respetado; para el que camina descalzo, tirita de frío y come basura; para el que viste harapos, vive en la calle y muere en un baldío. La estética de la solidaridad es el espejo donde el Poder contempla su propia descomposición”.



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El Bosque de los Sueños Perdidos El Bosque de los Sueños Perdidos
Pizza de Poesía Concreta Pizza de Poesía Concreta
El Sembrador de Soles El Sembrador de Soles
El Gran Sueño Argentino El Gran Sueño Argentino
Grupo Escombros: Creador de conciencia Grupo Escombros: Creador de conciencia
Objeto Inaccesible Objeto Inaccesible
Guiso Argentino Guiso Argentino
Entre lo parainstitucional y la reactivación de la esfera pública Entre lo parainstitucional y la reactivación de la esfera pública
Juguetes Solidarios Juguetes Solidarios
Escombros en ISalud Escombros en ISalud
La silla del poeta La silla del poeta
Grupo Escombros: Intervenciones en el espacio público Grupo Escombros: Intervenciones en el espacio público
Escombros en Arcimboldo Escombros en Arcimboldo
El colectivo de arte Escombros y sus intervenciones públicas El colectivo de arte Escombros y sus intervenciones públicas
Proyecciones hacia los '90 Proyecciones hacia los '90
La ciudad desde las artes visuales La ciudad desde las artes visuales




 

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