Contenidos de la sección
Manifiestos
Proyectos para el desarrollo de los Países Bananeros según las grandes potencias

 Documentos 1

 A través de los escombros
"Artistas de lo que queda. Las escrituras de Escombros" , de Z. Moret
volver a Publicaciones
volver a Manifiestos
volver al Inicio
Contacto


Manifiestos
Primer
Manifiesto
La estética de lo roto
 
Segundo
Manifiesto

La estética de la solidaridad
 
Tercer
Manifiesto

La estética de lo humano
 
Cuarto
Manifiesto
La estética de la resistencia
 
Quinto
Manifiesto

La estética del antipoder
 
Sexto
Manifiesto

La estética de la desobediencia
 


Documentos 1
Críticas, textos propios, notas periodísticas
2002 | 2003



Volver al Indice de Documentos I

La ciudad desde las artes visuales

Autora: María de los Ángeles de Rueda, pp. 105-113
Y la construcción de la ciudad del arte por el Grupo Escombros

Publicado en:
Arte y utopía. La ciudad desde las artes visuales
Ed. Asunto impreso ediciones


El Grupo Escombros fue fundado el 9 de julio de 1988. Luis Pazos, Héctor Puppo, Raúl García Luna, Jorge Puppo, Angélica Converti, Oscar Plasencia, Claudia Puppo y Mónica Rajneri conformaron las primeras experiencias. El grupo finalmente es integrado por D’Alessandro, Edward, Ochoa, Pazos, Puppo y Romero. Definidos como artistas de lo que queda, su lugar es la calle, el desecho, lo residual.

La superación del arte tradicional ha encontrado en nuestro siglo diversas manifestaciones. Una de ellas es la declaración de la realidad en el arte a través de su implicación en los ambientes y en las acciones. Así como la vida puede ser arte y el arte puede ser vida a partir de la apertura de la obra de arte en las tendencias contemporáneas, Escombros hará arte y vida a partir de lo que queda en la sociedad fracturada, en el hombre roto.

“Somos artistas de lo que queda. Nos sorprende seguir vivos cada mañana, sentir sed, e imaginar el agua”, declara el grupo en su primer envio llamado Graffiti.

El grupo expresa desde el comienzo sus formas de producción: los espacios públicos, su propia corporeidad, el registro fotográfico, el transeúnte. Su poética como un acto de libertad realizado por el artista asumido como superviviente. La construcción de sentido a partir de la experimentación y la participación de los receptores que acompañarán el o los sentidos de sus marcas. El escombro, la rotura, la vulnerabilidad como metáfora directa del hombre en el mundo actual, la condición de lo efímero.

Escombros recorre el camino que ha quebrado lo heredado. La calle fue ganada en los ’60, en los ’70, como también fue perdida. Los años ’80 y ’90 se construyeron con nuevos escenarios ambientales, públicos y privados, mediatizados por nuevas redes y alta tecnología. El grupo se ha lanzado sobre lugares olvidados, perdidos, no-lugares, generando una señal.

“La herencia de las vanguardias históricas se mantiene en la neovanguardia en un nivel menos totalizante y menos metafísico, pero siempre con la marca de la explosión de la estética fuera de sus confines tradicionales. Esa explosión se convierte, por ejemplo, en negación de los lugares tradicionalmente asignados a la experiencia estética”.(149)

Ante la estética del objeto y la contemplación Escombros elige la acción, los lugares-otros, la producción del accionista-operador y el receptor-operador. La estética de la acción intenta despertar actitudes generales extendiendo la experiencia estética a otros espacios. La propuesta generada se completa con la participación directa o diferida, más que con la realización de un evento acotado. Así nos encontramos en el trayecto del grupo con pasos, momentos o temporalidades de un proyecto que va irradiando sentido a partir de “lo que queda” hacia “un arte solidario”. La estética de lo roto se plantea la recomposición de los pedazos del hombre moderno y sus expresiones artísticas. En la sociedad del desecho y la fugacidad proponer un arte a partir de esos componentes recomponiendo críticamente los despojos. De esta manera se avanza a la estética de la solidaridad, desarrollada en el segundo manifiesto del grupo en 1995.

“La estética de la solidaridad expresa la ética de la solidaridad: el artista solidario crea para el débil, para el diferente, para el no respetado; para el que camina descalzo, tirita de frío y come basura; para el que viste harapos, vive en la calle y muere en un baldío. La estética de la solidaridad es el espejo donde el Poder contempla su propia descomposición”.

La ciudad del arte, ¿una utopía?
La ciudad del arte es una propuesta de acción colectiva, efímera, realizada a
través de la convocatoria ampliada a todos los “artistas” de Escombros en 1989, que resume el caudal de transformaciones y marchas de las artes, la utopía y lo urbano, en la contemporaneidad.
Los integrantes de Escombros, en la medida en que van instaurando una serie de acciones performativas, van transitando y construyendo diferentes espacios de circulación y puesta en escena de sus manifestaciones. A partir de una serie de convocatorias el grupo comenzó a recuperar por “un instante” lugares devenidos en ausencias de..., y proyectar espacios alternativos a los institucionalizados invitando a la comunidad y a los artistas nacionales e internacionales a sumarse al proyecto colectivo-público.
Recordamos las convocatorias realizadas a fin de constituir el Centro cultural Escombros, Arte en las ruinas (mayo de 1989), La ciudad del arte (diciembre de 1989) y Todos o ninguno (diciembre de 1995), que conforman en cierto modo el contexto de La ciudad del arte.
En la primera convocatoria participaron más de 50 artistas de Buenos Aires, Mar del Plata y La Plata, representando diferentes corrientes, tendencias y manifestaciones artísticas. Arte en las ruinas en una calera abandonada de Ringuelet proponía un centro de duración efímera, el día 27 de mayo de 1989 de 14 a 18. El Grupo, firmando Héctor Puppo, Luis Pazos, Jorge Puppo y Mónica Rajneri, presenta una declaración.

¿Por qué un Centro cultural?
Las ruinas en las que Escombros funda su Centro cultural, no fueron elegidas al azar. Son un símbolo de la realidad. (...) Ocupamos un espacio. El que la desidia, el capricho o el simple afán de destrucción quitó a la ciudad para entregarlo a la naturaleza.
Generamos nuestra propia institución. (...) Extendemos los límites que las convenciones impusieron a la obra de arte. Desde este preciso instante el lugar elegido ya no es una calera en ruinas. Es una galería de Arte.

Juan Carlos Romero como artista invitado también escribe:
“¿Qué obra de arte se puede hacer en este lugar que pueda modificarlo? No existe. Haber descubierto el lugar ya es un hecho artístico. El Grupo Escombros es un creador. Quizá solo se puedan señalar espacios, quizá solo se puedan hacer marcas para dejar nuestra firma, como los enamorados tallan los árboles para la posteridad. Solo una humilde marca que enriquezca el caos (...).”
El arte contemporáneo se expande en variadas posibilidades construyendo nuevos espacios, creando “mundos posibles”, modificando el espacio urbano y el espacio específico de lo artístico.
La expansión artística propone una expansión simbólica. Señalar, encontrar o marcar un lugar implica poetizar un ambiente. Se establece una apropiación creativa de las dimensiones físicas reales del espacio circundante, adquiere un sentido a partir de las ruinas. Siempre hay un resto. Se logra un espacio que envuelve al hombre, le permite suspender la temporalidad y propiciar un rito. La convocatoria y su realización han instaurado una realidad en una situación espacial.
Si un componente utópico aparece en esta convocatoria del grupo, este se ampliará en la siguiente propuesta La ciudad del arte. El 9 de diciembre de 1989 en la Cantera de Hernández, en La Plata, se funda un nuevo espacio:
“En un paisaje casi lunar, de tierra devastada donde la vegetación no crecerá jamás, Escombros fundará La ciudad del arte. Un lugar con el plano semejante al de una ciudad, para que expongan artistas representantes de las distintas corrientes del arte en la actualidad.

(...) En La ciudad del arte queremos alejar el fantasma, queremos recrear el espíritu alegre del hombre, provocar al animal dormido y despertarlo para construir el futuro, ese futuro que para nosotros es hoy y lo vamos a construir con la única esperanza de romper el molde del arte caduco que alberga su destino en las cajas de la seguridad bancaria.”

Juan Carlos Romero hace su manifiesto de fundación acompañando las diferentes noticias que el grupo hace circular: escenarios, parcelas, invitados nacionales e internacionales, preparación de las obras del grupo.

La ciudad del arte se conformó a partir de una sucesión: un tiempo previo, el del proyecto, la convocatoria, la difusión y la coordinación; un tiempo acto situado en el lugar vacío con una duración die-getical a la manera de los festivales y un tiempo posterior de ramificaciones, especialmente desarrollado en los medios como las acciones posteriores. La Ciudad ocupó y recuperó un espacio, pero ocupó otros, especialmente los espacios de las redes comunicacionales para construir el acontecimiento fundacional.

El espacio urbano, en la mirada de Escombros, excede la circulación en la calle, se torna simbólico. Un lugar privilegiado del intercambio material y simbólico.

Fundar una Ciudad del Arte entra dentro de los discursos de la utopía o bien del utopismo.
Una ciudad es tanto para habitar como para imaginar. La de Escombros fue habitada por un día, la imaginación desbordó las horas. La utopía se caracteriza por un contenido y un proyecto. Supone la voluntad de construir un mundo “otro” con relación a un mundo existente y una historia alternativa, revelándose como humanista y antropocéntrico, puesto que como pura creación humana, el hombre es dueño de su destino. La utopía está sometida a imperativos de credibilidad y verosimilitud, es positiva, mira al futuro, propone la organización de una sociedad feliz.

Ese mundo “otro” propuesto por Escombros se basa en la comunión de los artistas con la gente.
“Todos unidos en la misma tarea: instaurar un lugar propio y común donde confundirse. La existencia de esta ciudad es obra de todos. De aquellos que la soñaron, de aquellos que la pueblan, de todos, hasta de aquellos que la niegan. Ella, La ciudad del arte, está aquí y ahora, hoy. El sueño se ha hecho posible. Es una realidad. Una ilusión, una idea, un proyecto (llámela como quiera) que es.”

Aquello que tiene que ver con las reglas de credibilidad y verosimilitud del utopismo ocurrió antes y durante y después de la fundación. La convocatoria realizada a través de afiches, señales y prensa, especialmente, produjo en quienes no esperaban participar en calidad de “saber experto”, público especializado, etc., una curiosidad y una confusión que ayudaron al traslado de gran cantidad de personas hacia la nueva ciudad, pensada, simulada, concretada.

En el trazado de la ciudad se cumplió con un verosímil de emplazamiento como también con ciertos códigos de convivencia y jerarquía. Estos aspectos provocaron adhesiones y rechazos, críticas favorables y también enjuiciadoras.

“(...) No es casual que en las afueras de La Plata, el Grupo Escombros reproduzca la cuadrícula hispánica y erigiéndose como grupo dominante divida a los participantes en dos: los grandes productores y los pequeños productores. (...) La fundación de ciudades es un antiguo deseo que tiene su auge en los comienzos de la burguesía, y continúa en los sueños repletos de verdor de los urbanistas. El Grupo Escombros prefiere el encanto de las ruinas (...)”.(150)

La cita se refiere a cierto carácter jerárquico puesto en evidencia durante el evento, como la distribución de obras, realizadores, los nombres de las calles, de artistas consagrados y no de anónimos. Las contradicciones emergentes de diferentes voces epocales, de ausencia de claves mínimas en el sentido de Vigo, y más bien un orden ideal establecido antes que el triunfo del azar.

Estos mismos aspectos sobre todo produjeron una relación entre obras, roles, juegos, acciones, percepciones, estímulos, con diferentes ritmos, a veces regulares, muchas veces caóticos. Una tensión entre el orden proyectado y el caos de la experiencia vital propio de lo vivo, de lo que significa, de la libertad.

La ciudad del arte emergió ayer del vientre de La Plata fugazmente, pero el tiempo suficiente como para que los visitantes se toparan con una realidad “otra”, un mundo pluralizado en donde se perdieron los nombres de los autores de los trabajos expuestos, para conformar la suma de ellos, una gigantesca obra de la que formó parte también el público”.(151)

Esta ciudad se fundó en una celebración, la de la vida sobre la muerte, la de la creación a partir del vacío, la de la comunicación por sobre el autismo, la del intercambio por sobre el exhibicionismo. La fiesta altera el tiempo normal, como las conductas, requiriendo una transformación espacial profunda. En la ciudad de Escombros la simultaneidad de los acontecimientos y señales borró la dirección única, estableció diferentes caminos con mojones para ubicar al desprevenido.

“Supuestas manzanas que conformaban una cuadrícula de 14 x 8 fracciones tomaron el nombre de Gropius, Lola Mora, Shakespeare, Javier Villafañe, entre otros. Las irregularidades del terreno fueron el peñón Edith Piaf, el acceso Berni, el monte Charles Chaplin o punta Man Ray, y la topografía no terminaba ahí”.(152)

La marca de Escombros para recuperar el espacio físico-simbólico fue sobre todo su obra Sutura, tratando de unir la tierra quebrada. Una gran cosida sobre la tierra fracturada que traduce metafóricamente al hombre roto, un intento formalmente significativo para restablecer al hombre escindido. La obra consistió en un tajo en la tierra de 30 metros de largo y 1 metro de profundidad cosido con soga de 10 centímetros. Una obra que podía recorrerse siguiendo el camino señalado y que además podía contemplarse como una verdadera obra de “arte de la tierra” desde las alturas, es decir desde el acceso hacia el gran pozo.

El visitante podía reconocer además huellas del arte pobre (medios y procedimientos simples y modestos), experimentación, tradiciones, apertura y ampliación de lo artístico a una penetrante experiencia estética compartida. Como las obras del Land Art se apropian de los espacios de un modo estético remitiendo a la presencia humana en un espacio negado.

Las tendencias conceptuales dominaron en la fundación a través del grupo. Y más allá de alguna crítica que encontró la fundación de La ciudad del arte como la expresión de un grupo hegemónico, la concreta experiencia compartida develó la heterogeneidad de posturas e imaginarios que se yuxtaponen aun en un proyecto utópico, que como ya señalamos presupone un cierto verosímil.

“[...] La fundación de La ciudad del arte, éxtasis de la fragmentación, verdadera fiesta para el espíritu paradigmático, en la que conviven todos los gustos, estilos y deseos.”(153)
La ciudad del arte acentuó en el grupo la necesidad de la convocatoria a partir de la actividad del espectador, el que justamente puede instaurar procesos.

“[...]Una de las características salientes de este grupo es el carácter abierto de sus realizaciones. Nada se impone a quienes participan, las convocatorias son públicas, las obras ni se seleccionan, ni se juzgan. Más allá de las diferentes concepciones estéticas los reúne la defensa de los valores de la vida, la imaginación, la libertad, la dignidad, el trabajo, la voluntad, la justicia, etcétera. Sin duda, el entorno, la calle, marca y tiñe la índole plura-lista de las propuestas, sea realizada en cualquiera de los ‘ismos’ conocidos o cualquiera sea la disciplina o técnica artística empleada”.(154)

Como en la poética del conceptual –en donde el arte se vuelve un proceso comunicativo de funciones múltiples, donde el productor-receptor no acepta pasivamente lo dado, genera sentidos, acciones, respuestas positivas o negativas– La ciudad del arte tensiona el espacio público como escenario de una utopía, o de mixtopías; producto contemporáneo, la crítica lo juzgó un acto postmoderno, por tanto escenario de disolución de los grandes relatos totalizadores –léanse los relatos de la utopía–; sin embargo provocó una jornada de actualización de discursos utópicos, heterotopías, apuestas modernas, y otras actitudes, lugares y no-lugares, contrautopía. Todo ello como interrogante, como enlace, de aquellos años deseosos de otra realidad.



Indice

Documentos I
Descargar Documentos 1 .doc
El Bosque de los Sueños Perdidos El Bosque de los Sueños Perdidos
Pizza de Poesía Concreta Pizza de Poesía Concreta
El Sembrador de Soles El Sembrador de Soles
El Gran Sueño Argentino El Gran Sueño Argentino
Grupo Escombros: Creador de conciencia Grupo Escombros: Creador de conciencia
Objeto Inaccesible Objeto Inaccesible
Guiso Argentino Guiso Argentino
Entre lo parainstitucional y la reactivación de la esfera pública Entre lo parainstitucional y la reactivación de la esfera pública
Juguetes Solidarios Juguetes Solidarios
Escombros en ISalud Escombros en ISalud
La silla del poeta La silla del poeta
Grupo Escombros: Intervenciones en el espacio público Grupo Escombros: Intervenciones en el espacio público
Escombros en Arcimboldo Escombros en Arcimboldo
El colectivo de arte Escombros y sus intervenciones públicas El colectivo de arte Escombros y sus intervenciones públicas
Proyecciones hacia los '90 Proyecciones hacia los '90
La ciudad desde las artes visuales La ciudad desde las artes visuales





 

.: Inicio | Grupo Escombros | Obras | Exposiciones | Publicaciones | Recortes de Prensa | Contacto :.
Grupo Escombros ©1988 | 2008 | Argentina
www.grupoescombros.com.ar | info@grupoescombros.com.ar