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El sábado 31 de agosto de 2002, Escombros realiza la convocatoria El Bosque de los Sueños Perdidos en la entrada del bosque de La Plata. Cuelga entre los árboles 500 círculos y rectángulos de cartón pintados de blanco, para que los participantes escriban los sueños que, a su juicio, perdieron o les fueron “robados”. Asistieron 1.000 personas y las investigadoras de arte de la FBA - UNLP, María de los Angeles de Rueda y María Cristina Fukelman, realizan una encuesta para verificar las opiniones e ideas de los participantes sobre el arte en la calle.
Afiche invitación


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"El Bosque de los sueños perdidos"
Ediciones Escombros 2002. Autor: Grupo Escombros
Introducción. Usted está a punto
de leer una radiografía del alma de los platenses. O, al
menos, de una parte de ellos. La de los que participaron en la convocatoria
El bosque de los sueños perdidos, que se realizó el
31 de agosto de 2002 en el Paseo del Bosque de La Plata.
En estos textos y dibujos en los que se respetó con absoluta
fidelidad la sintaxis y las formas, los habitantes de nuestra ciudad
volcaron sus sueños perdidos y los que se niegan a perder;
sus esperanzas y frustraciones; sus búsquedas y hallazgos.
Pero sobre todo, su decisión irreversible de no dejar de
soñar. Es decir, de no rendirse.
En este sentido debemos admitir con inmensa alegría que la
gente, como coautora de la obra, eligió en general contar
los sueños que aún conserva, antes que los que perdió
en el camino. La Plata, por lo tanto, es una ciudad que, a pesar
de todo, está de pie. Pero sobre todo, que está dispuesta
a tender una mano a quien más la necesita. Quienes vinieron
a contar sus sueños donaron ropa y alimentos no perecederos.
Esto, junto al material que Escombros utilizó en la convocatoria
(mesas, sillas, tablas, caballetes, etc.) fueron donados al hogar
para chicos de la calle Pantalón Cortito. De esta manera,
la obra completó su ciclo: la propuso el artista, la realizó
la gente que participó, la usó quien menos tiene.
Este catálogo, que antes que nada es un documento, se divide
en cuatro partes: un texto que expone la filosofía de la
convocatoria; el instructivo con la propuesta hecha a los participantes;
una nota periodística que relata lo sucedido, y una encuesta
realizada sobre el terreno por las investigadoras del arte María
de los Ángeles de Rueda y María Cristina Fükelman.
La pregunta que hicieron fue cómo recibieron los participantes
la propuesta del Grupo Escombros y las manifestaciones del arte
en la calle en general. La respuesta demostró que la ciudad
y Escombros sueñan un mismo sueño.
Convocatoria. El sábado 31 de agosto de 13:30 a 18 realizaremos, en la
entrada del Bosque de La Plata, la convocatoria El bosque de los
sueños perdidos. Entre un árbol y otro colgarán,
como si fueran hojas de un cuaderno, cartones de color blanco y
chapas de aluminio. Todo el que quiera participar podrá escribir
o dibujar, sobre cada hoja, aquello que perdió y tal vez
no vuelva a recuperar. Lo perdido puede ser un bien afectivo, espiritual
o material. Al mismo tiempo cada participante podrá llevar,
si lo desea, su propia hoja u objeto para colgarlo donde desee.
Por nuestra parte, facilitaremos a cada participante los materiales
necesarios para escribir o dibujar su “sueño perdido”,
sea el que fuere. Invitaremos especialmente a las escuelas primarias
y secundarias para que los chicos y los jóvenes puedan expresar
los sueños que ya perdieron y quieren recuperar. Con los
“sueños perdidos” de todos se publicará
un libro que contará con las propias palabras de la gente,
todo lo que los habitantes de La Plata tuvimos y perdimos. Durante
la convocatoria entregaremos, a cada participante, un ejemplar de
nuestro tercer manifiesto: La estética de lo humano.
Volver a soñar para sobrevivir. Mes a mes, semana a semana,
a veces día tras día, todos perdemos algo. La pérdida
–afectiva, espiritual o material– es siempre algo que
se fue para no volver. Este hecho inexorable de la condición
humana cobra una dimensión trágica cuando el que pierde,
sea lo que fuere, es argentino. En la Argentina del siglo XXI hombres
y mujeres, sin que importe su edad o condición social han
visto cómo todo, hasta lo impensable, se desvanecía
a su alrededor.
La lista de lo perdido es tan enorme y dolorosa, tan personal y
a la vez tan común a todos, que es inútil enumerar
lo perdido. Basta decir que el futuro, que es el motor que pone
todo en marcha, es parte de esa lista. No tener futuro, renunciar
a la idea de que es imposible una vida mejor, es perder la capacidad
de soñar. Es aceptar, como algo definitivo e inmodificable,
el “no se puede”. Es decir “ya estoy muerto”,
a pesar de estar vivo. Ante esta circunstancia, vivida por tantos
en tan poco tiempo, convocamos a todos sin excepción a encontrarnos
para decirnos unos a otros, sin miedo y sin falsa vergüenza,
cuál es el sueño que perdimos. O en todo caso, cuál
es el que nos robaron. Lo proponemos porque hay algo que no perdimos
y nadie nos puede quitar: la capacidad de comunicarnos. Tal vez,
en medio de tantas pérdidas, encontremos juntos el camino
para recuperar algo. Si recuperamos la capacidad de soñar,
recuperaremos la posibilidad de sobrevivir. A pesar de lo cruel
de la realidad.
Arte, imaginario y espacio público,
Análisis de un
caso de recepción:
El bosque de los sueños perdidos
Publicado
en: libro El bosque de los sueños perdidos | Ediciones Escombros
2002 | Autoras: María de los Ángeles de Rueda / María
Cristina Fükelman |
Introducción. El presente artículo
tiene como objetivo mostrar un aspecto de la investigación
que se desarrolla con la denominación de “Arte, imaginario
y espacio público: la construcción de una teoría
integrada”, correspondiente al Programa de incentivos de la
FBA - UNLP; el objetivo particular es el estudio de la recepción
de una obra-evento de arte público, como aproximación
al estudio del imaginario y la interpretación de esta manifestación.
Se parte de la consideración, elaborada en presentaciones
anteriores, de una concepción redefinida de arte público
y arte en espacios públicos, que como hemos especificado,
la distinción habla en el primer caso de un arte de participación
y decisión ciudadana-colectiva sobre la estética de
su propio entorno, y el segundo caso de un arte en espacios institucionalizados
como públicos, con una intervención menor de la ciudadanía
en su desarrollo; asimismo en el material referido (de Rueda, Fükelman,
Hernández Céliz, 2001) se estableció una clasificación
del Arte Público y en espacios públicos entendiendo
tres lugares y modalidades: la tradición de lo monumental
y el muro, el arte público efímero en la calle y el
arte-virtual en la red (Internet).
El estudio de la recepción compete aquí a la modalidad
arte público efímero, tratándose de una obra
-convocatoria del Grupo Escombros llamada El bosque de los sueños
perdidos, llevada a cabo el 31 de agosto del corriente año
en la entrada del Bosque de la ciudad de La Plata. Se comentará
en qué consistió y cómo se desarrolló
la actividad propuesta; en dicho contexto se distribuyó una
encuesta con el fin de verificar qué opiniones e ideas tiene
la gente sobre el arte público.
El Grupo Escombros realizó una convocatoria que denominó
El bosque de los sueños perdidos, para los habitantes de
la ciudad, los alumnos de los diferentes niveles de enseñanza
y todos aquellos que quisieran participar. A diferencia de otros
eventos del Grupo, la invitación se hizo a través
de una hoja volante distribuida mano a mano, la gacetilla en el
diario local y afiches en la vía pública, sin realizar
invitaciones personalizadas ni solicitar la participación
de artistas y especialistas como en otras oportunidades semejantes.
La cita se propuso para el 31 de agosto de 13:30 a 18 en la entrada
del bosque de La Plata: “Entre un árbol y otro colgarán,
como si fueran hojas de un cuaderno, cartones de color blanco y
chapas de aluminio. Todo el que quiera participar podrá escribir
o dibujar, sobre cada hoja, aquello que perdió y tal vez
no pueda recuperar. Lo perdido puede ser un bien afectivo, espiritual
o material” (Escombros 2002).
El encuentro, la participación y las respuestas. “Mes
a mes, semana a semana, a veces día tras día, todos
perdemos algo... La lista de lo perdido es tan enorme y dolorosa,
tan personal y a la vez tan común a todos, que es inútil
enumerar lo perdido... Convocamos a todos sin excepción a
encontrarnos para decirnos unos a otros, sin miedo y sin vergüenza,
cuál es el sueño que perdimos. O en todo caso, cuál
es el que nos robaron. Lo proponemos porque hay algo que no perdimos
y nadie nos puede quitar: la capacidad de comunicarnos. Tal vez,
en medio de tantas pérdidas, encontremos juntos el camino
para recuperar algo” ( Escombros 2002).
Estas palabras formaron parte de un texto explicativo de las ideas
del Grupo.
Ese día, pese a las inclemencias del tiempo (como la mayoría
de los presentes y ausentes planteó), se desarrolló
el encuentro. La participación en acciones consistió
en mayor medida en la escritura de frases y algunos dibujos acordes
con la convocatoria. Algunos llevaron sus poesías y fotos
y las colgaron junto a otras expresiones. La participación
se encuadró en la charla, el contacto y la encuesta, que
por su distribución y solicitud de respuesta fue interpretada
tanto por el Grupo organizador, como por el público convocado,
como un caso más de participación “creativa”.
La gente que asistió creyó que había sido producida
por el Grupo, dado las características generales del mismo,
identificado con la comunicación artística.
La producción colectiva fue difundida en el diario El Día,
en una nota sin firma, que toma partido por lo ocurrido de manera
positiva identificándose con la trayectoria del Grupo y haciendo
hincapié en el tipo de público participante y el carácter
esperanzado de los mensajes: (...) “Por un país que
nos deje soñar”, es el deseo de Peter y Pato, dos jóvenes
que quieren ser grandes en Argentina, al igual que María
José, quien no deja de soñar y siente que “El
futuro debe estar aquí y no en Europa”. Es el sentir
de los adolescentes que se acercaron a esta iniciativa cultural
para dejar en claro que más allá de todo lo que se
está viviendo “se puede y renunciar a una vida mejor
es imposible”. Diario El Día (La Plata, 1° de septiembre
de 2002).
La encuesta que se elaboró y distribuyó a los asistentes
presenta las siguientes preguntas, tomando como indicadores edad
y ocupación.
1. ¿Ha participado antes en una convocatoria similar?
¿Qué actividades desarrolla en ellas?
2. ¿Cuál es su opinión sobre esta actividad
y qué relación establece con el arte?
3. ¿Cómo definiría al arte público?
La muestra recogida fue segmentada por edad, siguiendo algunos modelos
(Bourdieu 1979-1999), menores de 31 años, entre 31 y 45 años
y mayores de 46 años; no se tomó en cuenta la actividad
en la primera clasificación dado que existe cierta homogeneidad
en el público encuestado: estudiantes, profesionales, comerciantes,
docentes y en un 1% desocupados, actores y periodistas. Las observaciones
que se han realizado no privilegian los aspectos cuantitativos (se
prevé en un futuro cuando el mismo número de respuestas
pueda ser contrastada con la información vertida por público
“especializado”: artistas y partícipes de la
institución Arte), sino que serán analizadas dentro
de una perspectiva básicamente cualitativa, con relación
a los estudios sobre imaginarios y discursos sociales, a partir
de una primera exploración del campo semántico dado
y/o supuesto.
Respuesta 1. Con relación a la participación
previa hay un 40% que aparece como público “modelo”
(Eco 1981) que sigue al Grupo, lo conoce y ha asistido en carácter
de “público” a otras convocatorias de Escombros.
Cuando se pregunta qué actividades desarrolla en ella, las
respuestas giran en torno a: asistir, colaborar, establecer un contacto,
participar (se supone estando), hacer una obra colectiva, “soñar”;
el 60% restante que no había participado pero tenía
una leve referencia del Grupo por ser habitantes de la misma ciudad
e informarse a través del diario, planteó respuestas
similares respecto de la actividad desarrollada. En este caso no
revistió diferencias la segmentación por edad u ocupación.
Respuesta 2. Esta pregunta que supone un cierto
juicio de valor estético con respecto a lo que tradicionalmente
es considerado arte y no arte (y que en las sospechas del público
especializado solo los géneros y lenguajes institucionalizados
son leídos por el común de la gente como Arte) fue
respondida en un 100% sin objeciones a que se estaba participando
de una actividad artística, cuyo carácter comunicacional
y “solidario”, reforzaría, en todo caso, el lugar
de lo artístico en la sociedad actual y en nuestro país.
Los menos “informados” respecto del Grupo convocante
señalaron términos como: interesante, de impacto positivo,
participativo, expresivo, acercamiento, exposición de realidades,
creativo, actividad liberadora, atractiva y diferente, relación
de cotidianidad, creación de un espacio de expresión,
multiplicación, generación de espacios.
Respuesta 3. Esta respuesta, si bien interesó
de manera particular a quienes generaron la encuesta, presentó
una serie de diferencias así como semejanzas en la segmentación
por edad:
Menores de 30 años, estudiantes: Expresión popular,
colectiva, masiva, una forma de evitar el aislamiento social, en
la calle, creación, indefinible, la gente que se expresa
libremente, no existe el arte sin público, manifestación
colectiva como una murga, nexo de uno con la sociedad, algo que
no te lo pueden quitar, la ocupación de un otro espacio para
todos, colectivo, derecho a la expresión, alternativa a casi
todo, que es privado, arte de todos, solidaridad, para acceso de
todos.
Entre 31 y 45 años, mayoría docentes:
Arte de participación y comunicación masiva,
acción, resistencia, comunitario, expresión popular,
relación de cotidianidad con el arte, arte para todo público,
acercamiento a la gente común, comunicación popular,
vínculo, convivencia, forma de acercarse a la comunidad,
aires libres, todos somos artistas, movilizador.
Más de 46, profesionales, comerciantes, o sin especificar
actividad: popular, expresión colectiva, arte del
momento, de masas, participación en comunidad, sentimiento
colectivo, necesidad, comunicación, alternativa, de / por
y para el pueblo.
Consideraciones sobre los datos, imaginario y público “modelo”.
Para analizar las significaciones del imaginario y la acción
en espacios públicos es necesario destacar que la actividad
seleccionada no está absolutamente liberada de consignas
sino que se pauta en un espacio particular, identitario de la comunidad
y a través de un grupo de artistas. Por lo tanto se puede
comprender el arte participativo sin abandonar una facultad particular
del grupo que convoca a la intervención. La elección
del espacio es relevante ya que coincide con el espacio de recreación
que por su libre acceso logra participación de grupos con
variedad de situaciones sociales dentro de la clase media.
En cuanto al magma de significaciones sociales emergentes en el
Grupo con-vocante-convocado, interpretadas a partir de la encuesta
se puede leer desde varias esferas:
- La toma de posesión del espacio como una modalidad
que iguala los medios de intervención tanto en la institución
arte como en la vida política por el carácter de la
convocatoria, ya que alude a una situación múltiple:
deseos truncados de la sociedad, de descreimiento por una política
que generó el empobrecimiento económico de la sociedad
en los últimos años.
- Quiénes son más conscientes de lo perdido: los miembros de la clase media que deben modificar sus hábitos
de consumo. Pérdida remite a promesas, ideas plausibles de
concreción que se diluyen.
- Bosque: el lugar, espacio de la naturaleza promisorio
opuesto a sueño perdido, promesas incumplidas que revelan
el opuesto juego del imaginario consciente de la Argentina creado
por una riqueza natural.
- Lo momentáneo presente en el tercer grupo que convive con
dicha categoría de lo real, dado que constituye parte de
las significaciones de la sociedad instituida y configura un circuito
opuesto a permanencia con que se ha definido al arte y que opera
en el nivel comunicativo público y privado. Es en el ámbito
privado donde se institucionaliza el placer estético y se
reproduce en el arte público.
- Si bien todas las respuestas no generan opinión, esta se
va construyendo a partir de un magma: de la información y
la pertenencia a un determinado grupo social, lo que desde una visión
más ortodoxa corresponde al imaginario burgués y la
dimensión estética que le corresponde.
- Por otra parte las diferencias en los tres grupos encuestados
pasan por la repetición, de efecto redundante, o bien la
excepción de algún término, asociado a un efecto
de sentido que establece una relación de pertenencia, podríamos
decir generacional, o de discursividades público-dominantes
o bien ausentes y deseadas, correspondientes a los contextos de
procedencia.
1° grupo: evitar el aislamiento social, ocupar
un espacio, derecho a la expresión
2° grupo: resistencia comunitaria, compromiso
con el entorno movilizador
3° grupo: momentáneo, de masas, alternativo.
Las respuestas, para concluir, presentan una simetría entre
artistas y público (operador lógico: equivalencia,
conjunción, definición) y una complementariedad (operador
lógico: inferencia, pertenencia) justificadora de dichas
expresiones.
Recortes de prensa
El Día, La Plata, 1º de septiembre de 2002
Cientos de mensajes en El bosque de los sueños perdidos
“Que los duendes de José María Prado ayuden
al engrandecimiento de la ciudad”. Esta frase sintetiza el
sentimiento del escribano Raúl Correbo, un reconocido platense
que se permite soñar y que dijo presente en la convocatoria
del Grupo Escombros El bosque de los sueños perdidos, así
como lo hicieron tantos ciudadanos que desafiaron la lluvia y el
frío para no dejar encerrados en sus corazones sus pensamientos
y deseos para un futuro mejor. Todos dejaron sus mensajes colgados
de las ramas de los árboles.
“Por un país que nos deje soñar”, es el
deseo de Peter y Pato, dos jóvenes que quieren ser grandes
en Argentina, al igual que María José, quien no deja
de soñar y siente que “El futuro debe estar aquí
y no en Europa”. Es el sentir de los adolescentes que se acercaron
a esta iniciativa cultural para dejar en claro que más allá
de todo lo que se está viviendo “se puede y renunciar
a una vida mejor es imposible”.
No se notó la tristeza, pese a la fría tarde y el
momento social que los argentinos deben afrontar. Las familias que
se volcaron a El bosque de los sueños perdidos demostraron
sus ganas de expresarse y quisieron dejar en claro que sus sueños
siguen intactos, más allá de que la lista de lo perdido
sea enorme y dolorosa, como se puede leer en uno de los graffiti
del Grupo Escombros.
Muchas personalidades platenses estuvieron presentes. En otro de
los tantos sueños de los poetas se podía leer: “Si
recuperamos la capacidad de soñar, recuperamos la posibilidad
de sobrevivir. A pesar de lo cruel de la realidad, el gran sentimiento
apuntó a ‘sentirse mejor, a sentirse argentino’
”. Esta iniciativa a la cual los platenses no le dieron la
espalda también tuvo un significado solidario, donde no sólo
hombres, mujeres y niños volcaron sus sueños en una
cartelera, sino que también pensaron en el prójimo.
Se montaron cajas a beneficio de la entidad Pantalón Cortito,
que aglutina a muchos pibes que hoy sufren los avatares de la crisis.
Así, se reunieron alimentos no perecederos, ropa y libros,
en las urnas gigantes “para extender una mano de amor”.
La educación también dijo presente. Autoridades y
alumnos de las distintas escuelas de la región y de las facultades
volcaron sus ideas sobre los cartones blancos que caían de
los árboles como una señal que enviaba la naturaleza:
“Hay que recuperar lo perdido”. Y el pensamiento de
los que hoy habitan los miles de aulas que se levantan en nuestra
ciudad, resultó ser el siguiente: “La educación
es el cambio a largo plazo. El único posible”.
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